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Desgraciadamente los emisores que portan los animales a los que seguimos desde el proyecto LIFE Bonelli no son infalibles y a veces perdemos la pista de nuestros "informantes" sin poder confirmar su destino. Otras muchas veces estos emisores nos llevan a conocer, cuando siguen activos en ejemplares que han perecido por diferentes motivos y conseguimos recuperar esos dispositivos, las principales causas de mortalidad que afectan a nuestras especies amenazadas. El caso del águila de Bonelli y los tendidos eléctricos es un claro ejemplo.

 

Restos de uno de los búhos reales encontrados bajo un tendido de la provincia de Toledo inspeccionado por LIFE Bonelli.

El pasado 25 de julio nos desplazamos a una zona de la provincia de Toledo que frecuentan algunas de las águilas de Bonelli que hemos liberado en la Sierra Oeste de Madrid con la cobertura del proyecto LIFE Bonelli. El motivo es que habíamos perdido el contacto con una de ellas, concretamente de “Arenas”, nacida en 2016, y las últimas posiciones que dio su emisor procedían de esa zona toledana. Nos acompañó un técnico de la Junta de Castilla-La Mancha, gran conocedor de la zona y experto en electrocuciones de rapaces y seguimiento de fauna.

Es una zona de alta abundancia de conejos y con muchos tendidos eléctricos peligrosos, lo que nos llevaba a pensar en lo peor. Al no encontrar ningún resto en los puntos señalados por el emisor, decidimos recorrer los tendidos de la zona, en concreto dos líneas de baja tensión que, por su diseño, presentaban un mayor riesgo de electrocución. En 26 torretas revisadas nos encontramos con los cadáveres recientes de un águila real y un búho real, además de restos no tan recientes de un busardo ratonero, dos búhos reales y un águila culebrera. En total, seis rapaces encontradas en menos de cinco kilómetros cuadrados. Un verdadero punto negro.

Afortunadamente no encontramos a “Arenas” y tenemos la esperanza de que su emisor haya superado su vida útil y el ave se encuentre en perfecto estado.

Apoyo de un tendido de la provincia de Toledo donde se encontraron restos de águila real.

"Alcazaba" no superó el año de vida

Sin embargo, las malas noticias relacionadas con el impacto de los tendidos eléctricos en las aves son una constante que parece no tener fin. A principios de agosto nos pusimos en contacto con los Agentes de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, ya que “Alcazaba”, un águila de Bonelli marcada con emisor en su nido de la provincia de Almería en 2016 estaba electrocutada casi con total seguridad en un apoyo eléctrico cercano a un pantano o algo similar en la provincia de Sevilla. Poco después los Agentes de Medio Ambiente constataban que un tendido privado que daba servicio a una balsa de riego había acabado con la vida de este ejemplar objeto de seguimiento por LIFE Bonelli.

Seguimos constatando por lo tanto que los tendidos eléctricos son una de las mayores causas de muerte de nuestras rapaces y la principal para la muy amenazada águila de Bonelli. No hay que olvidar la responsabilidad directa de las compañías eléctricas y los propietarios de los tendidos que en última instancia son responsables de estas pérdidas tan flagrante de ejemplares de especies en peligro de extinción como lo es la protagonista de nuestro proyecto LIFE Bonelli.

Cádaver del águila de Bonelli "Alcazaba", con su emisor visible.

Apoyo junto a una balsa de riego en la provincia de Sevilla donde "Alcazaba" murió electrocutada.

 

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