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Nuestra experiencia en el hacking de las águilas de Bonelli que hemos liberado en la Comunidad de Madrid nos demuestras que, pese a la ausencia de los padres, los ejemplares liberados por LIFE Bonelli pasan por las mismas fases de aprendizaje en sus vuelos que prácticamente todas las aves rapaces. A continuación os damos algunas claves de este interesantísimo proceso, fruto de muchas horas de observación por parte de nuestros expertos.

 

Dos jóvenes águilas de Bonelli liberadas en la Comunidad de Madrid vuelan en paralelo. Foto: Sergio de la Fuente / GREFA.

Al salir del hacking, las jóvenes águilas de Bonelli “saltan” cerca del nido artificial, casi dejándose caer. Durante unos días los vuelos serán muy cortos, apenas unos metros, que más bien serán pequeños saltos con batir de alas. Cuando se sientan más confiadas, los vuelos cada vez serán más largos, lo que les llevará a conocer mejor sus nuevas habilidades en el aire y a experimentar con ellas. Suelen ser recorridos rectos y dirigidos, como ir de roca en roca o acceder a los árboles.

El siguiente paso son los “vuelos de planeo”, con los que las jóvenes águilas sobrevuelan zonas cercanas al hacking y con los que comienzan a experimentar con las corrientes de aire. Son vuelos aún más largos, para los que todavía no necesitan mucha destreza. Cuando ya dominan el batir de alas y el planeo se sienten más seguras y comienzan el aprendizaje del “cicleo”. Son vuelos complicados donde tienen que coger las corrientes ascendentes de aire caliente, a veces ayudados por la imitación de otras aves experimentadas como los buitres.

Con el paso de los días los vuelos se van perfeccionando y del aprendizaje se pasa al juego. Se ven entonces las primeras interacciones con sus hermanos: se buscan, se persiguen, hacen vuelos de escape, picados… En ocasiones se les puede observar con objetos, como por ejemplo con piñas que arrancan de los pinos y con las que juegan en el aire.

 

Dos águilas de Bonelli se agarran de las patas durante sus juegos de aprendizaje y experimentación en el vuelo. Foto: Sergio de la Fuente / GREFA.

Cada vez se alejan más

Poco a poco la destreza aumenta y los vuelos comienzan a alejarse de la zona del hacking. Junto con los cicleos y los picados, ya se observan lances entre las águilas de Bonelli, en los que se agarran de las patas y garras y que en un futuro les servirán para capturar a sus presas o defenderse de otras especies. En esta etapa, las jóvenes águilas acosan de vez en cuando a otras rapaces y su actitud se vuelve más agresiva. Dichos vuelos son muy importantes en el momento de la reproducción, ya que les ayudarán a estrechar lazos dentro de la pareja en un futuro.

A partir de este momento comienza la dispersión de los individuos, donde cada uno se separa del grupo en busca de territorios y alimento. Se inicia entonces otra fase decisiva de su ciclo vital, para cuyo conocimiento la observación directa deja paso al seguimiento a larga distancia gracias a los emisores que portan todas las águilas de Bonelli que hemos soltado desde el proyecto LIFE Bonelli.

 

Juegos en el aire entre jóvenes águilas de Bonelli liberadas en la Comunidad de Madrid. Foto: Sergio de la Fuente / GREFA.

En este enlace puedes acceder a un vídeo de un minuto con grabaciones de los vuelos de jóvenes águilas de Bonelli liberadas en la Comunidad de Madrid:

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